Qué ganas de gritarte a la cara que te quiero...

Una vez leí que ofrecer la amistad a quien pide amor, es como dar pan a quien muere de sed... Cómo mierda se supone que me tengo que sentir? No tengo ni un maldito derecho a decir algo, ni siquiera a susurrarlo.

martes, 6 de septiembre de 2011 en 13:08

1 Comment to " "

Siempre puedes susurrarlo... Mi oreja está disponible.

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