Días como estos son los que me recuerdan por qué me enamoré de ti..

jueves, 30 de junio de 2011 en 1:04 , 0 Comments

Duele.


Duele tanto. A veces el dolor no se puede traducir a palabras, y es más difícil cuando ni tú mismo quieres reconocer lo que realmente pasa, cuando vives echándole la culpa al otro para no ver cuáles son tus verdaderos sentimientos, para pensar que es a la otra persona a la que le pasa algo y no a ti.

Por primera vez en años reacciono en paz, sin alterarme... sólo con una lágrima en la mejilla como muestra de que aún siento algo, pero con la incertidumbre de no tener idea que es "ese algo", y con la culpa de intuir de qué se trata. Duele pensar que lo mejor sería es que se enamorara de otra para no sentir la maldita responsabilidad de haber echado a perder lo que quedaba, para no sentir la culpa de haber dejado de luchar.

Le juré que jamás me pasaría de nuevo, sin embargo hay ocasiones en las que no se pueden cumplir las promesas por más que uno quiera. Duele cuando otra persona es la que despierta en ti nuevos sentimientos, y no porque sea desagradable, sino porque comienzas a sentir que todo es confuso e incluso injusto. Duele saber que sea cual sea el camino por el que optes jamás vas a estar satisfecho, jamás vas a estar verdaderamente feliz.

Ojalá todo fuera una confusión momentánea, pero bien sé que no, las confusiones no duran más de un año. Ahora el problema es cuánto más puedo aguantar fingiendo; por un lado actuando para que tú no sufras, y por otro lado, actuando para que él no se de cuenta.

Duele no saber qué mierda es lo que realmente sientes.

lunes, 27 de junio de 2011 en 22:20 , 3 Comments